Un segundo de lucidez. Abre la puerta. Si no te lo digo, reviento: ¡Me gustas tú! ¡Me derrites tú! En algún momento tiene que desatarse la locura. Ayer era tarde, mañana será pronto. ¿Ahora? Ahora es el momento justo. Porque solo nos queda una bala en la recámara. Ahora solo quedamos tú y yo. Lo sé. Mi superhéroe favorito lleva puesto el casco de la Hormiga Atómica y los calzoncillos de Súper Ratón. ¿What do you want with me? Me prometí que no volvería a caer en el hechizo. Y aquí estoy. Dejándome llevar. Tu mirada me deja «Out». Subo al escenario. Piso mierda. No para atraer a la buena suerte, sino para que ésta se quede dentro de mí. Porque tenerte a mi lado es sentirse la persona más afortunada. Dos escalones y después, el cielo. ¡Come on! Salto a un charco. Barro. Tu cuerpo desnudo. Timbre. Recreo. ¡Y tu boca! Tu boca que muerde mi boca.
(Raül Córdoba)
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