Regálame ese rinconcito de tu alma donde guardas las risas, donde guardas tus besos, donde guardas tu arte. Sácame la lengua y seguro que me falla la meditación para salir corriendo a morderte la boca. Hoy miro al sol y la electricidad corre por mis venas. Todo me sabe a café. Tú, perfecta desconocida. Yo, que te espío y no sé disimular. Dime que sí. Dime que no. Dímelo todo sin decir nada. Todo está demasiado lejos cuando pretendes caminar en línea recta. ¿Y si empezamos con una sonrisa? Quiero la mía de vuelta. Tú allí, en esa mesa. Yo aquí, en esta barra. Tú con cara de ángel. Yo con cara de demonio. Y así, de esta forma, es cómo comienza una historia…
(Raül Córdoba)
–
► Entra en el enlace y conoce mis libros


Deja un comentario