Aquí no se ruega a nadie

¡Hey, tú! Sí, tú, que estás ahí, no te hagas el despistado, no te hagas la despistada. ¿Me estás escuchando? Te diría cosas bonitas, pero es que no me salen. Estás en mi punto de mira. Tú, que nunca tienes tiempo para los tuyos, que siempre estás tan ocupado y tan ocupada. ¡Mira a tu padre y a tu madre, carajo! Dedícales un rato, que ellos no se merecen este maltrato. ¿Piensas que siempre estarán a tu lado? Tus amigos ya hace tiempo que los dejaste apartados, menudo naufragio. ¿Y aún sigues creyendo que eres mejor que los demás? Tú, tan divino y tan divina, que naciste con la agenda completa y la excusa perfecta. Pues voy a decirte una cosa: aquí no se ruega a nadie, aquí no se mira por encima del hombro a los demás, aquí no se camina con aires de superioridad… Da media vuelta. ¿Ves la puerta?

(Raül Córdoba)

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