¡Adiós, Peter Pan!

Desnuda mi sonrisa que me sobra ropa. Tú tan tuya y yo tan mío, y fíjate, aquí estamos al son de una guitarra flamenca. ¿Qué tendrá la noche que no dejamos de espiarnos? Póngame un ron de cuba, por favor. Y otro a la señorita. Cuéntame otra vez cómo llegaste a la orilla de esta playa desierta. Tú viviendo tu sueño y yo aferrándome a mi naufragio. A ti te trajo el mar y a mí me tragó la tierra. Y así pasan las horas, las semanas, los meses… la vida. Me vencieron mis miedos y rompí la promesa que nos hicimos de ser eternamente jóvenes. Volviste para rescatarme, o quizá nunca llegaste, puesto que solo soy el reflejo de una sombra, de algo que fue y se marchitó. ¿Cómo se puede sentir al lado de un fantasma? Y mientras me explicas tu viaje aquí me tienes mendigando cada palabra de tu boca, agarrándome con fuerza al aliento y la frescura de tu vida. Escucho con nostalgia las notas que salen de tu voz, ese hilo de música que una vez guio cada uno de mis pasos. Y sin embargo, ahora ya no sé cantar, ya no sé danzar… Me falta coraje. Solo eres un espejo donde veo mi reflejo roto. Recoges cada uno de mis pedazos y me los entregas en la mano. «¡Adiós, Peter Pan!», me dices con lágrimas en los ojos antes de dar media vuelta y volver a tu país de Nunca Jamás.

(Raül Córdoba)

► Entra en el enlace y conoce mis libros

Deja un comentario

Blog de WordPress.com.

Subir ↑

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar