Mi voz no la callo… Pongo sangre al grito si hace falta. Mi locura juega al póker contra tu cordura en el vagón de un tren que pasa de largo de las estaciones donde nadie me espera. Lejos de la ciudad, lejos del asfalto, lejos de la humanidad, lejos del perdón y el amén. Sírvete un trago. Volvamos a empezar. Mi voz no la callo… Si me sacas la lengua te arranco el vestido a bocados. Si me pides una noche, que nadie te espere despierta porque viene acompañada de un amanecer. La vida está fuera de lo que cabe en tu cabeza; de tu papel y de tu personaje, de las luces y del escenario, de los disfraces y del guion. La vida está detrás de los aplausos y las palmaditas en la espalda. Detrás de lo que hay detrás de querer agradar y querer ser alguien a toda costa. Si me pides una noche, que sea porque estás dispuesta a desnudarte y lanzarte conmigo a las vías.
(Raül Córdoba)
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