Ándate con ojo, Caperucita, que no todos los lobos muestran sus afilados colmillos. Fíate más de los que los lucen con descaro, de los que muestran sus orejas sin vergüenza, de los que no tienen nada que ocultar, que son menos feroces y menos malos. Te sorprenderás cuando salgas del cuento y el malvado lobo feroz te regale un poema de Neruda, una cena bajo la luz de las velas, una luna de miel en París… Ahora dime tú, Caperucita: ¿Cómo son tus orejas de grandes debajo de esa capucha roja? Que las faldas son cortas y los escotes apretados cuando el hambre aprieta y no hay un beso que llevarse a la boca. Anda, mírame a los ojos y sé sincera conmigo: ¿Cuándo fue la última vez que te comiste a un lobo feroz?
(Raül Córdoba)
–
► Entra en el enlace y conoce mis libros


Deja un comentario