Hace ya rato que el Ratoncito Pérez se olvidó de traernos esa monedita de la buena suerte a cambio de nuestras muelas picadas, que los empastes no arreglan relaciones y los besos de despedida cada día suenan más fuerte que los besos de bienvenida. Pero todo pasa, amor. Hasta tú, hasta yo, hasta nosotros. Todo pasa. ¿Acaso no te das cuenta de que todo el mundo quiere el cambio del otro pero nadie quiere cambiar? Así que deja de cambiarme, de estropearme, de maquillarme… Te enamoraste de un loco de atar y ahora quieres a un perro domesticado que se siente en tu falda para fardar. ¿Y todavía tienes la osadía de decirme que ya no soy el mismo? Me arrancaste las alas a bocados y ahora me pides que vuelva a volar. Te equivocaste de cuento, te equivocaste de príncipe azul… ¡Hoy nuestro corazón está cerrado por derribo!
(Raül Córdoba)
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