¡Ay mi niña!

Se me escurren las palabras, casi se me escapan, incluso soy capaz de abrir las manos y soltarlas, pero fíjate mi niña que yo no sé mentir. ¿Acaso no te das cuenta de cómo te miro? El amor tiembla porque pide. Y yo solo tiemblo porque espero una mirada tuya de vuelta con las mismas ganas que las mías. Ganas de conquistarnos, ganas de desnudarnos, ganas de poseernos… Sonrío porque estoy nervioso, porque no sé disimular, porque cada vez que te veo quiero comerte “toda, todita, entera”. De los pies a la cabeza. ¡Ay mi niña! Que solo se puede tener aquello que se sueña, y yo sueño que bailo contigo cada noche. Y sé que de tanto bailar, la música comenzará a sonar…

(Raül Córdoba)

► Entra en el enlace y conoce mis libros

Deja un comentario

Crea un blog o una web gratis con WordPress.com.

Subir ↑

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar