Las tengo de todos los colores. Si las quieres yo te las regalo, es más, te doy de las mías. Con o sin envoltorio. Con abrazo o sin abrazo. Pa’que guardarlas si puedes compartirlas. ¿Acaso creías que pasarías por esta vida sin que te desilusionen? Pero te voy a decir un cosita, pa’ser justos: Por cada persona que te ha desilusionado, tú has desilusionado a otra. Si nadie te lo ha dicho te lo digo yo, que de desilusionar y desilusionarme sé un ratito. El balcón de la vida, con el paso de los años, se agranda. Asomarse ya no es una opción, es una necesidad. Que las pesetas ya no son pesetas sino euros. Y la vida, si no estás alerta, no te da caricias sino guantazos. Pa’que recibirlos si puedes esquivarlos. Tú da rienda a lo que sientes. Pero si vas a regalar, y no digo entregarte, eso jamás, asegúrate de que a ti también te van a regalar, aunque sea las gracias, que de tan poco uso va a desaparecer. Y si no es así, olvídate y tira pa’adelante. Que dinero quizá no sobra, pero de personas buenas el mundo está lleno. Por eso, si quieres recetas para desilusiones… las tengo de todos los colores.
(Raül Córdoba)
–
► Entra en el enlace y conoce mis libros


Deja un comentario