¿Por qué me miras con esos ojos asesinos? Yo solo te he enseñado a mirar lo que se esconde detrás de la puerta. ¿Te asusta lo que ves? Se llama libertad y se encama cada noche con la osadía. ¿Te gustan los tríos? Los besos solo son trincheras en noches de borrachera. ¿Quién no tiró alguna vez la piedra y escondió la mano? Yo solo confundí el objetivo, yo solo me enamoré de tu juventud, yo solo probé el veneno de tu piel… ¡Aún me excita mi oficio de trapecista! Que nadie me retire, que los versos los sigo escribiendo desnudo y de madrugada. Mientras tú me cierres puertas yo te seguiré abriendo ventanas, y mientras tú no me toques yo me seguiré tocando. La última palabra es tuya, no te la discuto, el primer beso es mío. Los malos consejos siempre han sido mi mejor medicina. ¿Crees que me importa lo que digan los demás? Si quieres bailar conmigo empieza por derribar este absurdo muro de Berlín, que las grandes batallas se ganan en la cama. ¿Volvemos a jugarnos otro polvo al azar?
(Raül Córdoba)
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