Si la vida te da, tú coge, sin pedir permiso y con las manos abiertas. Que nada te frene, que la vergüenza no sea el muro que te impida avanzar. Si la sonrisa de quien tienes delante es grande, tómala, porque lo amable y lo sincero no abundan. Recuerda que tú eres la suma del otro y el otro es la suma de ti, que todo se reduce a un nosotros. Ese es el secreto, tan simple que la mayoría se pierde buscándolo lejos. Vivir es disfrutar, sí, pero sobre todo es compartir. Y si algún día te preguntan cómo fue, responde que fue la chispa adecuada, porque para que dos almas se enciendan no hace falta más que energía, conexión, movimiento, aventura… y una chispa adecuada.
(Raül Córdoba)
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