Se oyen pasos… ¿los escuchas? Puedes imaginarlo todo, puedes predecirlo todo, salvo esos pasos. Se detienen al otro lado de la puerta. Al día siguiente vuelven. Golpean cuatro veces y se marchan. Te preguntas porque son cuatro y no son cinco o seis veces. Estás nerviosa. El gato se relame. El perro mira al gato como se relame. Tú sólo miras a la puerta. Una y otra vez. De repente decides levantarte y acercarte a la puerta. Escuchas los cuatro golpes. Estás temblando. «¿Quién eres?» «¿Por qué estás aquí?» preguntas desesperada. Silencio. Nadie responde. Cuan-do finalmente decides dar media vuelta se escucha una voz: «Estoy aquí porque cada día escucho tus llantos. Tus llamadas de auxilio». «Soy la Vida». Y ahora te hago yo una pregunta: «¿Cuántas veces más tengo que venir para que me abras la puerta?»
(Raül Córdoba)
–
► Entra en el enlace y conoce mis libros


Deja un comentario