La vida rueda y rueda. Que los principios y los finales están a la vuelta de la esquina. El tiempo pasa y no se detiene. Ni fui tan guapo como aparentaba ni tan valiente como presumía. Antes de ayer trepaba por los árboles y hoy me siento como un fantasma en los solitarios bancos de las plazas. Aposté por no hacerme mayor y me acabé convirtiendo en una ridícula caricatura de Peter Pan. Pero hace ya tiempo que «Nunca Jamás» cerró sus puertas y que Wendy se fue con el Capitán Garfio. Me miro al espejo y no reconozco mis arrugas. Apenas soy el reflejo de cuatro balas perdidas, la resaca de un mal de amores y unas cuantas canas mal resueltas. ¿En qué momento cambiaron mi carajillo por el café descafeinado? Ya no hay vuelta atrás. Todo por cobardía. Todo por no arriesgar. Todo aparentar ser aquello que nunca llegué a ser.
(Raül Córdoba)
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