Siempre hay un horizonte, una brújula, un barco que está a punto de zarpar, un mar repleto de esperanza…
Siempre hay un puerto, una puesta de sol, un paraíso a la vuelta de la esquina, una isla donde naufragar…
Siempre hay una caricia, un susurro, unas sábanas que prenden bajo la hoguera de dos cuerpos desnudos, un “lo que siento a tu lado es paz y felicidad”…
Siempre hay un abrazo caluroso, una mirada, unos labios que besar, una certeza de que siempre existe un siempre…
Y hoy, al despertarme, una vez más, te quiero más que siempre.
(Raül Córdoba)
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