Qué difícil es olvidarte, qué difícil es recordarte… Hoy quiero sentir tu olor, palpar con las palmas de mis manos tu piel, y sobre todo, contemplarte. ¡Jamás vi nada más hermoso! Pero el tiempo no se detiene, y hoy, resignado, me limito a amarte desde la distancia, desde el rincón de los olvidados. Allí, en Machu Picchu, me robaste el primer beso, y aquí, en esta ciudad sin asfalto ni memoria, me has robado la cordura. Estoy loco por ti, muero por abrazarte, muero por besarte, muero por escucharte. Yo sé que fue tan distinto nuestro amor; y, sin embargo, hoy somos como dos extraños.
(Raül Córdoba)
–
► Entra en el enlace y conoce mis libros


Deja un comentario