Si la oscuridad llama a tu puerta, hazle un hueco en tu mesa y sírvele de cenar. No temas si te habla mientras mastica con la boca abierta. Todos necesitamos alguna vez un cómplice, alguien que nos escuche. Por eso, si la oscuridad llama a tu puerta, siéntate a su lado y escúchala. Con mucha atención. Cuanto más oscura es la noche, más cosas tiene que decir y más brillante son las estrellas. Pero ¡ojo! Ten cuidado y no te dejes hipnotizar. No confundas las luces de neón con cometas, ni los besos con promesas; porque solo por la noche las mentiras pueden parecer verdad; porque solo en la oscuridad los sapos pueden parecer príncipes y los príncipes… ¡los príncipes no existen!
(Raül Córdoba)
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Muy buena reflexion sobre un tema poco tratado